Para que los más jóvenes lo conozcan

Para nuestro recuerdo

Para alimentar esa quimera de la memoria

Nuestros padres y nuestros abuelos lo conocían bien. Era...el Radioteatro..!

Era escuchar la novela, todos los días, a la misma hora y en el mismo punto del dial.

La Televisión aún no había entrado a los hogares de los argentinos.

Era la Radio, dueña y señora de la información, la música, el fútbol, y por sobre todo de las fantasías y los sueños apasionados.

Allí la Radio fue el gran motor de la imaginación. Personajes, rostros, paisajes y aventuras, besos y peleas, cabalgatas y raptos, venganzas y amores, se creaban en la mente y el corazón de cada persona a partir de ese simple hecho: escuchar la Radio.

Antes de la Telenovela, señores y señoras, en la Argentina fue el Radioteatro..!

Pero además deben saber que esos actores trasmitían en vivo y salían corriendo hacia el ómnibus que esperándolos en la puerta de la Radioemisora, los llevaría hasta cada localidad adónde esa Radio era escuchada, para representar esa misma noche la obra que se estaba trasmitiendo.

Y allí si...se producía el fenómeno: el contacto masivo del público con sus seres queridos y con sus fantasías, y también con los personajes odiados, los villanos de la historia.

Ahora sí el enamoramiento hacia pico..! El León de Francia estaba allí, a unos metros, sobre el escenario, mirándonos. Y ya nunca más podría irse de nuestro recuerdo...

Fueron éxitos únicos en el historial del Teatro Nacional.

Se agregaban capítulos, y se agregaban funciones. A la tarde y a la noche, y hoy y mañana y pasado...Y todos los días del año. A veces al mediodía, y a la tarde y a la noche...! Y a veces en distintas localidades. Claro, se cerraba el comercio cuando llegaba el Radioteatro. Todo se paraba. Salíamos un rato antes de la Escuela...!

Eso fue el Radioteatro.

Alimentó durante décadas las fantasías, los sueños y las esperanzas de todo el Pueblo. Allí no hubo barreras sociales ni políticas. Desde las más acomodadas familias hasta los peones golondrinas. Todos juntos a gozar y a sufrir...!!!

El golpe militar del año 55 se ensañó con el Radioteatro.

Por el sólo pecado de ser un género popular, de lenguaje y valores populares, pagó muy caro el cariño del Pueblo. Se censuraron los temas y los textos, se prohibieron las transmisiones en vivo de Radioteatros en las Emisoras del País..!

Allí comenzó su larga agonía.

Hasta principios de los 80 aún se podía ver algunas Compañías en gira. La Televisión le fue dando el golpe de gracia.

Al Radioteatro y a la Imaginación.

Atrás quedaron los años de esplendor de las décadas de los 40 y los 50. En nuestros queridos “pueblos del interior”, bastante más que en las grandes ciudades, se acuña en recuerdo del Radioteatro. En el corazón de los hombres y mujeres a quienes les permitió, en sus duras vidas, por lo menos soñar.

Ahora sobre esta blanca pantalla de la memoria, nuestros Actores representarán los típicos prototipos de una “Compañía”, pero además serán a la vez: seres de su tiempo, con sus propias pasiones, miserias e intereses. Y aún más allá de todo eso, hoy y aquí, les ha tocado protagonizar un destino.

El del esplendor y el del final del Radioteatro.

El final de una época y el presagio de los años difíciles que luego vendrían para todos los Argentinos.

Por eso, al fin, con esta película, nosotros....Ustedes y nosotros, queremos expresar la profunda gratitud a aquellos que hicieron el Radioteatro.

Aquellos Actores, Autores y Cabezas de Compañía, que siendo tan queridos por el público, nos brindaron humildemente su emoción, su experiencia y sus anécdotas, en forma tan cálida, que sería injusto no realizarles este homenaje.

Como en los primeros cines argentinos: “Terminado, muchas gracias”.